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Artículos de opinión

Aunque mañana....


Aunque mañana lo dejemos hoy dime que me amas.
si  mañana me pierdo hoy dime que me esperas,
aunque mañana muera hoy dime que me necesitas,
 y si mañana ya no estás dime que algún día serás mía.


Como poder expresarte a lo que aspiro,
si mis aspiraciones son tan sencillas como imposibles.
Solo pido que seamos invisibles en los ojos del que mira,
que seamos etéreos ante la ira del que mata,
y que seamos silencio en el ruido de los que hablan. 


Siempre me pregunté si la culpa era mía o de la ciudad
hasta que al mirarte me di cuenta...  
que la culpa no era mía, sino del imberbe,
que la culpa no era mía sino del iluso,
que la culpa no era mía sino del superficial.


Si muero busca entre mi cadáver mi último poema,
y guárdalo dentro de tu mundo, aquel que un día nos separó.
Esta noche el frió destaca el lúgubre de mis pisadas.
Y la luz tenue de las farolas de la calle evoca tu ausencia.


Quizás nunca entiendas mis pretextos.
quizás veas difícil e inexistente la necesidad de tenerme.
Pero si algún día crees que a mi estás destinada,
por favor no tengas miedo, ven, muere por mi
y espera mi recompensa con la huida de mi mundo,
por ti, para mi, por nosotros.
























                                                                                                         Twitter @carloscaballe37

El espejo del alma

Dicen que la mirada es el espejo del alma, así que la miré mientras agarraba con fuerza su cabeza y la obligaba a enfrentarse contra sus mentiras, sus miedos y sus falsas promesas.

Ella empezó a hablar pero sus mentiras ya no tenían sonido para mi. Por lo que me limité a seguir mirando sus grandes ojos negros, atravesando sus pupilas cristalinas cubiertas con un rocío mentiroso que parecía imitar la lluvia bajo el primer sol de la mañana.

Ella en cambio evitaba mi mirada, quizás por miedo a enfrentarse al crudo juicio implacable de la verdad o simplemente porque sabía que ya nada iba a cambiar esa situación irreversible. Entonces le pedí con una voz seca y decidida, que me mirase por una última vez antes de que todo terminara. Y ella dispuesta a morir luchando clavo sus ojos en los míos y reto a mi orgullo por una última noche, por un una última mentira.

Sabía que había de irme, que todo había terminado, que la noche había matado al día y que sus ojos no volverían a torcer más renglones escritos de madrugada en mi cuaderno.

Aun así la miré y durante unos segundos que parecían no tener final sin decir una sola palabra, baje mi mirada y me marché. Había silencios que gritaban y aquel fue uno de los que más fuerte lo hizo en toda mi vida. Entonces vi en ella un gesto que nunca había visto, supongo que era el gesto de saber que por una vez ella había perdido, o al menos que por primera vez en mucho tiempo iba a dejar de ganar.

Aquella noche comprobé como sus ojos llenos de mentira se clavaban sin miedo en los míos. Y entendí que los ojos son unos espejos de sinceridad donde hasta la persona más fuerte puede verse atravesada por una mirada. Pero también entendí que hay personas capaz de mirar con ojos de serpiente, personas que mienten con sus ojos porque simplemente ya no tienen alma.

























                                                      Twitter  @CarlosCaballe37

Recuerdos


Dicen quién dice ser muy sabio...
que no añoramos a las personas
sino a los recuerdos.


Como el asesino que siempre vuelve
a la casa de su víctima
y le mata cada noche ante el ocaso.


Recuerdos que pensé
 que nos unían,
hoy son lo que mas nos separan.


Aún así mis peores fantasmas
día de hoy
 creo que ya se fueron,


se van cada noche 
con la carta que no rompo,
con la foto que no miro,
con cada intento por olvidarla.


Espero que la vida me demuestre
que no te llevaste todo.
Que queda algo de mi
en lo mas profundo de mi ser.


Algo que algún día se hará fuerte 
y llenará este mi vacío.
Algo que no pudiste coger.


Que nunca fue tuyo 
y que realmente tampoco fue mío,
porque si lo hubiera sido,
te lo hubiera dado.




                                                                                                     




Nuestra noche


Cuando la duda de la noche se cura con tu presencia,
cuando exhaustos cesamos la guerra por la almohada,
cuando solo nos miramos por no estropear el grito de la noche,
cuando la cama es eterna simplemente por no tocarte.


Tocando el piano en la partitura de tu espalda,
escuchamos el silencio que hace dudar al sabio
y sentimos que no todo acaba con una mirada.
pues continua con un beso que muere en unos labios.


Pobre de mi que intento describirlo con palabras
pues no existe palabra para que entiendas lo que siento.
y aunque duermas y dude del sentido de lo eterno
amenizas cada noche cantando la balada de mis sueños










La mirada del pianista

Me tatué con sangre el aroma de tu cuerpo
fue la única forma de recordar que 
tus palabras hacen eco por mi infierno.


Mientras me hacía el duro contigo
y ahora puedo decir
duró menos de lo que debió.


Sonata de invierno suena desde tu ventana
tu noche negocia con mi insomnio
 y yo fingiendo que te escucho.


Sonata de invierno suena para mi ventana
Te dije que mataría por ti, y aquí
estoy matando al tiempo.


Nunca dejaré que sepas lo que siento
Y el final será gritar tu nombre
ante el preludio de mis sueños.


No dejes que nadie nos encuentre,
yo lucharé por fingir que no te necesito.
No me llames cuando ya no nos busquemos,
por que no se decir perdon.


Pero si consigues olvidarme y
encuentras la salida antes que yo.
No insistas, solo bésame
y evoca el final ante la mirada del pianista






Nochebuena


Era un día más pero no un día cualquiera, era una noche mas pero no una noche cualquiera.Todas las familias eran felices y las que no, lo aparentaban. 

Muchas de ellas creaban un limbo en sus vidas, un limbo donde no habitaba la miseria, donde la misantropía generalizada que yo observaba durante los demás días del año, quedaba tapada por la neblina, una especie de velo lleno de corazoncitos con un aroma seco de simpatía y delicadeza donde todo era armónico solo estropeado por pequeños problemas lumínicos en aquel poético árbol de navidad.

A mi me gustaba observar como familias olvidaban los problemas pero a la vez odiaba ese ambiente idílico donde la gente necesitaba ser querida mientras aparentan querer a los demás.

Y es que como aquel árbol de navidad, el ambiente donde se sustentaba aquel amor bucólico, también era de mentira.
Siempre intente darle respuesta a lo que no entendí quizás en un intento por comprender a los demás o un afán por parecerme a ellos cuando el sentirme diferente aun era un problema.

Quizás para obtener respuesta tendría que ir a aquel tugurio donde la noche eterna respira con aires de grandeza o conversar con aquel vagabundo donde sus momentos de lucidez se intercalan con anécdotas pasadas que aunque interesantes carecían de sentido a la vez que de veracidad.

La respuesta, al menos mi respuesta, estaba en estos ambientes rotos, en esas mentes desesperadas, en esos destinos olvidados. Posiblemente la respuesta que encontrase allí, la entenderíamos pocos pero yo sabía que sería una de ellos.

Y allí estaba yo, sentado en aquel bar donde las puertas están cerradas, donde las ventanas no dan a la calle y donde la luz tenue de aquella sucia lampara alarga las miradas petrificando el tiempo y haciendo más intima y desesperada una conversación sin salida.

Al final acabé allí, sin mis respuestas pero ya y por primera vez sin necesidad de buscarlas. Tras respirar por fin como si el alma en un acto de simbiosis entrase en mi cuerpo, entendí que desde un principio buscaba estos encuentro, supongo y aunque me de miedo admitirlo que realmente soy uno de ellos.



                                                                                                     #Twitter @CarlosCaballe37






El parque

Los parques son lugares especiales,lugares donde el asfalto se ve de lejos y los coches ceden su poder impasible ante el paso alegre y expresivo de la naturaleza.

Siempre lo vi como un espacio donde las distintas generaciones se fusionan en un mismo patio de recreo pero sin esa sirena molesta e incomoda que te avisa del final irrevocable.

Un lugar donde es fácil observar el paso del tiempo y no solo por la caída de las hojas en otoño sino también por el abuelo que juega con su nieto o la madre que pasea a su bebe empujando su carrito de manera pausada y despreocupada.

A mi siempre me llamó la atención la bipolaridad del parque, muchos creen que este trastorno de la personalidad solo corresponde a seres vivos pero yo pienso que no, que también se puede dar en un lugar, incluso en una sensación.

Allí estaba yo, dando un paseo tranquilo despreocupado pero perturbador ante el ojo del que me observaba, era un parque cualquiera y es que todos tenemos la misma idea de parque como si siempre tuviera que tener esa pequeña fuente en medio, ese césped semicuidado, esos bancos colocados de manera ordenada y ese camino de farolas invisibles por el día pero inquietantes por la noche.


Y es que yo y aunque antes no lo he nombrado me gustaba visitar el parque por la noche cuando tenía un aroma triste,desolado melancólico como si cada noche llorase en silencio añorando el ruido de solo unas horas antes.

A estas horas de la madrugada no solía cruzarme con nadie, excepto con algún perro errante que distaba mucho de los perros que durante el día corrían en ese mismo lugar y este al igual que yo evitaba cruzarse con cualquier forma de vida. 

Mientras recorría el parque y me empapaba de la personalidad enfadada del lugar caminaba sin ningún tipo de prisa, predominaba el silencio impenetrable de la noche solo estropeada por el titileo de aquella farola en mal estado la cual creaba un ambiente lúgubre que hacía volar mi imaginación a aquellos carteles lumínicos de las tascas mas olvidadas de las calles londinenses.


Me detuve en uno de sus bancos, aunque no lo hice al azar, se encontraba en el corazón del parque y era un banco donde su enclave estratégico dejaba que la oscuridad de la noche abrazara su madera. Y ahí, sentado disfrutando de la soledad que describía Unamuno en sus obras, apuraba mis últimos momentos admirando esta otra form
a de belleza del lugar, una visión que quizás no todos sepan entender, una bipolaridad que quizás no todos sepan admirar pero que reflejaba la personalidad del lugar y que personalmente a mi me encantaba.

                                                                                      #Twitter @CarlosCaballe37
























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