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Artículos de opinión

Nuestro precioso Infierno

Me enamoré de su oscuridad y ella de mis demonios. Eramos el infierno perfecto.

Cada noche le pedía una última vez, le pedía que me mintiese otra noche más y que despertara entre mis brazos una última mañana. 

Juntos mirábamos al cielo, y desde un principio nos dimos cuenta que la luna ya estaba llena de miradas, que un día se perdieron buscando una respuesta.

Por eso evitábamos hablar de un nosotros, de un mañana juntos, simplemente moríamos en preguntas sin contestar, en promesas no cumplidas, en historias sin finales.

Insistíamos en mentirnos antes del final indiscutible, un final que quizás nunca tuvo que empezar, pero que una vez que lo hizo ya era imposible detener. Y así fue, se prolongó de manera estúpida durante meses, alargando un preludio que los demás conocían como "te lo dije" una historia que terminaba a nuestra manera de una forma tan irracional como irracional fue su comienzo.

Hoy hace dos meses que no se nada de ella, supongo que personas como nosotros jamás tuvieron que encontrarse, aunque quizás precisamente estábamos destinado a eso, a encontrarnos para luego perdernos y nuestro problema fue saberlo desde el principio.

Ella desapareció de mi vida como desaparecen las personas que hacen más daño, sin ruido, sin dramas, sin llantos. Simplemente con una última mirada que se pierde entre los coches y dejando ante su paso un rastro de dolor y tristeza mezclado con una dosis implacable de melancolía. 

Aun así hoy sonrió porque me enamoré de su oscuridad y ella de mis demonios y como tal supimos bailar en el infierno sin buscar ese típico final feliz, sino esa necesaria bonita historia.






                                                                                                                         Twitter @CarlosCaballe37

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