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Artículos de opinión

No todo va tan mal no?...

No todo va tan mal...
Se repite el misántropo encerrado en su cuarto, sin saber por qué fuera el tiempo avanza sin descanso mientras que su triste reloj de pared decidió jubilarse hace ya un par de años. Aunque todas las noches desde entonces, espera a que cierren el pequeño bar que está justo debajo de su ventana para abrir cuidadosamente la tapa que lo cubre, y mover las manillas hacia las 2:00 de la mañana cerrándolo justo al acabar.

Lo cierto es que lleva ya meses sin tener una conversación con alguien, aunque eso tampoco le preocupa, las grandes personas <<se repite a si mismo>> siempre han sido solitarias. Lo que le da miedo no es estar solo, es acostumbrarse a la soledad, amar la soledad y por ende odiar todo lo que le aparte de ella.

La ciudad ya le provoca pavor hay días en los que desde ese rincón particular, ese telón de delicada seda teatral disfruta de su palco con vistas a la monotonía. 

Es un piso alto del centro que le hace invisible ante el mundo, una cárcel con vistas donde cada noche se limita a observar, con la ventaja de hacerlo sabiendo que nadie puede devolverle la mirada, mientras se termina un cigarrillo y se repite a si mismo... Si ese estúpido Dios del que tanto hablan existiera...tendría una ventana como esta...bueno quizás algo más alta. 

Y se dibuja en su cara un tercio de sonrisa, que termina al introducir de nuevo su cigarro en la boca y volver a exhalar parte de su futuro.

Apoyado con los brazos en la repisa, observa a ese mundo que tanto se distancia de el, ese mundo por el que tanto odio siente y lo hace viendo una película que pasa demasiado rápido, un mundo donde todo va demasiado deprisa, donde todo pasa a cámara rápida mientras el humo sale lento y suave de su boca, como una pequeña brisa de cuento antes de que algo interesante ocurra. Con la diferencia de que aquí no sucede nada, nunca ocurre nada y eso es lo que el tanto odia.

De fondo la televisión suena por su cuarto y eso le hace sentir aun más solo, mientras apura su cigarrillo  y sabe que otro día ha pasado, idéntico al anterior y prologo del siguiente. Ahogado entre sueños que no se cumplieron, y recordándose a si mismo su tortura envuelta con dosis de realidad por esos sueños de antaño que ya ni siquiera se persiguen. 

Mientras tira la colilla por la ventana, observándola caer hasta que se pierde en el asfalto, y sonríe jurándole que algún día se tirará el, y dejará que ella por fin muera en el cenicero.























                                                                                                               Twitter @Carloscaballe37

Otra noche mas...

Salgo y sus historias me parecen mentiras, sus cuentos de faldas absurdos, y la poesía sigue siendo como diría Bukowski "como sacarse la polla en la boda de tu hermana". 

Y yo aquí viviendo en mi oasis de paz, donde cada vez entra menos gente y donde cada vez molesta más el griterío fuera de mi pequeño paraíso artificial.

Podría escribir lo que ellos quieren leer, vestir como ellos desean que vista, y decirles eso que exactamente quieren oír. Podría adoctrinar sus vacíos con amor y poesía barata...pero ni a ellas le interesa lo que hablo, ni yo he nacido para hacer público mi drama.

Hoy bebo, bebo como ellos, pero no para lo que ellos. No necesito beber para sobrevivir a sus mentiras, y tampoco necesito beber para hablarle a la mujer subida del local. Pero leer a Allan Poe mareado y con resaca un domingo por la mañana, me parece hasta romántico.

Hoy he vuelto asomar mi cabeza por su mundo, he vuelto a ver lo más burdo de la sociedad, lo más absurdo de la noche, lo más diferente de mi alma.

Me imagino riéndole las gracias a esas mujeres. A esos estereotipos tuneados para la noche, invisibles para mis ojos y llenas de complejos que vacían su alma poco a poco entre sus manos.

Y yo tan torpe en el amor, podría recitarle el poema más bonito que jamás haya escuchado. Pero lo siento, no me sale escribir para otros, escribo para mi y aunque tu quisieras y yo quisiera, nunca podrías estar dentro de mi mundo.  

Supongo que la mujer de mis sueños vive ajena a mis intentos por encontrarla. Supongo que nunca la conoceré y si lo he hecho, me temo que yo mismo la he matado. La maté cuando me acerque al mundo que tanto odio, cuando dejé que repartieran mi alma sus arpías, cuando asumí que era demasiado tarde para encontrarla, cuando simplemente me rendí.

Así que aquí sigo, torciendo renglones en mi cuaderno. Escribiendo en el folio lo que callo ante sus ojos. Haciendo de mis promesas mis desidias y de mis pretéritos poesía. 
Partiendo la madrugada en dos y sin saber con que pedazo quedarme, y es que como decía Sábato la muerte no es mi tipo pero aun así me atrae su olor.









                                                                        



Microcuento II


&

Tengo que decirte
que tú no me enseñaste a llorar,
ni a enamorarme.
Ni mucho menos pretendas ser el 
primer error con nombre de mujer
que aparece por mi vida.



&



Me dijo, "Quiero hacerte el amor, 
como nadie nunca te lo ha hecho".
Lo que nunca pensé, es que ella
no hablaba de sexo.



&



Ella dormía a mi lado,  en su lado de la cama.
A tan solo unos miles
de kilómetros de mi.

&


Y me miraban
como a un niño inocente
yo que siempre me vi como culpable



&






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