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Artículos de opinión

El grito


Mírame, grita...


Quiero que te escuchen los vecinos,
que seas la nota mas aguda de mi cuarto,
que te salgas de los registros y destroces mis cristales.


Que llamen a la puerta y golpeen el techo con la escoba.
Sigue gritando no pares, que solo se escuche tu voz
rebotar de lado a lado en las paredes de mi cuarto.


Quiero que sigas gritando,
que la luna se ponga de perfil solo para oírte,
que tus gritos llamen a la policía
y vengan a escucharnos con amenazas desde la puerta.


Grita, quiero escuchar como suena tu último aliento,
que los gatos callejeros se agolpen para verte
y maúllen sentados en la ventana, viendo como
tu último grito hace eco en un último suspiro.

Hazlo.

Hasta que tus uñas terminan de pintar versos por mi espalda,
y mis manos acaben por soltar tu cuello.
Y ya en silencio, mis dedos escriban por tu pelo
el final de una guerra, que termina sobre mi pecho.









Todas sus mañanas.


Le dije que me diera todas sus mañanas
y ella me las dio,
en forma de insomnio cada noche




                                                       www.AvecesTanSoloUnSegundo.blogspot.com







Mi abismo.




Y Dicen que del amor al odio tan solo hay un paso.


Por eso sin más salté al abismo para odiarte,


pero siempre te encontraba por el fondo


y al verte entendí que mi odio,


solo se vencía con


mis ganas por


besarte


...










A la mujer que pasaba...


Miraba mi café y la ciudad desprendía olor a rutina.
Nada nuevo pintaba la mañana, mientras
mataba el tiempo dibujando tonterías sobre su espuma.



De repente ella pasó por delante de mis ojos,
atravesando mi pecho hasta la espalda
y mi corazón de lado a lado.



Estaba acostumbrado a soñar cuando escribía,
a imaginar cuando y como seria ella,
pero no que mis sueños pasara por delante sin poder tocarlos.



La miraba mientras movía la cuchara con inercia,
y me fijaba en sus vaqueros, pensando lo bien 
que quedarían tirados en el suelo de mi cuarto.



Hasta el ruido de la ciudad se apagó por un momento,
y podía escuchar la partitura de sus tacones
 contra el suelo, ese mismo suelo que yo estaba pisando.



Imaginé como sería despertarme antes que ella
cualquier mañana de otoño, para tan solo mirar
 su despertar paso a paso, y no perderme ningún detalle.



Solo así podría dibujar con mi dedo por su espalda,
mientras la lluvia llamaba con furia por la ventana,
y en la cama tempestades salían por sus besos.



y yo buscando poesía escondida entre las sabanas,
mientras le avisaba que quería correrme toda la noche con ella,
de la mano por el mundo.



Ella me miraba clavando sus ojos negros 
por mis labios, empezando el juego, sin seguir las normas.
 Y cogiendo mi mano para guiarla despacio con sus dedos.



Aun no habíamos hablado nada de poesía,
pero ella en tan solo unos segundos, describía verso a verso
por que la poesía y el sexo, bailan juntas de la mano.



 Hasta que todo termina, y la tormenta de fuera
me recuerda por que amo los días de lluvia,
y que la calma solo sirve, para añorar más la tempestad.



Entonces  una voz me despierta de mi sueño,
y la ignoro para mirarte una última vez
antes de perderte para siempre, por aquella maldita calle.



- Perdone - , ¿puedo llevarme su café? 
.... Lo siento, tan solo me despedía
de la que podría haber sido, la mujer de mi vida










@Carloscaballe37






Mí última función.


Y allí estaba yo, deambulando por el andén de la estación dando tumbos borracho, mientras los demás se apartaban de mi camino y me miraban con esa lástima y asco que yo tan bien conocía.

Mientras, mis derrotas saltaban por mi cabeza torturándome con una banda sonora de látigos sollozos y cadenas infernales que yo como un asqueroso cobarde borraba a base de tragos más grandes de los que mi boca y garganta podían soportar.

Sentía como ese odio bajaba por mi pecho y quemaba por su paso hasta llegar al vientre donde el vacío por la falta de comida me producía un gran dolor en el estomago, ese mismo vacío que intentaba llenar con desidia mientras empinaba la botella entre mis labios.

Siempre pensé  que todo esto acabaría mal pero nunca imaginé que sería de este modo, una de las ventajas que tiene el hombre es no conocer la fecha de su muerte aunque pitonisas y agoreros se empeñen en mentirnos.

Pero mirándolo de otro modo, saber el día de tu propia muerte te da una ventaja sobre el destino que puede ser incluso interesante, sería como tener la posibilidad de sonreír ante tu muerte, de sorprender al mundo como el bebe que nace calmado y no entre lágrimas cuando es arrancado de su madre por primera vez.

A duras penas y con fuerza solo para sostener con firmeza la botella, conseguí alcanzar uno de los bancos de la estación mientras miraba fijamente lo que me quedaba de alcohol y volcaba una vez más directamente a mi garganta para ver rápido su fondo y así juntarlo con el mio.
Pensé en reventarla contra el suelo y así poder expresar esa última ira escribiendo un adiós en mis venas con algún trozo de cristal roto de esa asquerosa botella.
Pero todo el mundo me miraría y no podría soportar sus miradas clavadas en el fondo de mi vergüenza.

Así que intentando mantener la poca dignidad que me quedaba, solté con sutileza la botella en el banco y la coloqué mirando hacia la vía como una espectadora privilegiada con asientos en primera fila lista para ver mi última función.

Me levanté y a duras penas conseguí llegar al borde de la vía, apenas había unos metros pero la verdad es que se me hicieron realmente eternos. Se mezclaban las ganas por acabar con todo y el temblor que sufrían mis piernas por una mezcla de miedo asco y alcohol .
Pero nada me amedrentó y ciertamente yo tampoco hice ningún esfuerzo por evitarlo...

La gente entre gritos y empujones se agolpaba para ver que había pasado y yo calmado por primera vez en mucho tiempo, respiraba tranquilo sentando en el banco como si nada hubiera pasado, incluso pensé en levantarme a mirar que quedaba de mi, pero la verdad es que no me importaba lo más mínimo aquel llanto de sangre y carne que corría sin pausa por la vía.

Sin embargo una imagen al fondo de la estación hizo que concentrase toda mi atención y me aislara del griterío y la tensión que predominaba en el enrarecido ambiente.

Era un joven de unos 13 años de edad, con una mochila verde y unos pantalones cortos marrones remendados que mi madre me tejió en algún momento de mi vida.
El andaba en la dirección contraria de la gente tampoco le importaba el revuelo que se había montado a pocos metros de el y parecía perderse por el horizonte de un pasillo interminable del anden. 

Empecé a correr para alcanzarlo, el alcohol ya no pesaba por mis piernas, incluso el vació de mi estomago parecía estar ahora lleno de sueños promesas y esperanzas.

Cuando por fin lo alcancé, puse mi mano sobre su hombro y este se giró. Pude ver el reflejo de sus ojos clavados en los míos, también vi como en sus mejillas se formaba una leve sonrisa que me desquiciaba a la vez que apartaba mi mano de su hombro y se alejaba mientras me miraba y decía... lo siento señor... pero yo no hablo con extraños.








                                                                                                                                @CarlosCaballe37





Fragmentos de poemas.

&


y yo buscando poesía escondida entre las sabanas
mientra le avisaba que 
quería correrme toda la noche con ella
de la mano por el mundo.


&




Tus uñas terminaban de pintar versos por mi espalda
Y por fin, mis manos soltaban tu cuello.
Y ya en silencio.
Mis dedos escribían por tu pelo
el final de una guerra, que terminaba sobre mi pecho.



&


Me despido de ti bajito por si me escuchas
Por que se que no estamos tan lejos si vemos la misma luna
y no quiero arriesgarme a caer de nuevo
en la misma trampa para perros






Se hizo la noche sin ti..

Se hizo de noche sin ti, para luego amanecer sin ti, sin más...
Los pájaros hacían eco de mis fracasos mientras escuchaba sus trinares riéndose de mis desidias. Y yo aquí con la mirada perdida viendo como oculto mi dolor a la única persona que hoy podría entenderlo. 

Te prometo sonreír cuando me pregunten por ti, te prometo no llorar al explicar que te quería y que tu también me querías, que simplemente se acabó como acaban esas malas películas de por la tarde, que  cierran una buena trama con prisas y sin sentidos.

Te prometo no darles muchas más explicaciones simplemente dejaré que hablen, que me digan eso de “ahora estarás mejor”, o aquello de “ella no te convenía tío”, mientras yo asentiré con la cabeza y una sonrisa furtiva escapará de mis mejillas mientras se repite tu  nombre bajito, como se repite el eco en una cueva con privilegiadas vistas al choque del agua con las rocas.

De repente algo se fue, de pronto algo se marchó, y no eres tu ni soy yo es más que eso, se ha ido el segundo del futuro que nos quedaba, el eterno momento que dejamos atrás incluso porque no decirlo, ya no podremos leer juntos aquel cuento a nuestros hijos, y no podremos salvar el perro de la perrera que sin tenerlo ya habíamos paseado juntos de la mano.

Nosotros que desde un momento presumimos vivir el presente y que nos mirábamos a los ojos pidiendo que nos dejáramos llevar, ahora mírame, aquí cagado de miedo por ese absurdo futuro que veo y que nunca será como tantas veces lo escribí.

Pasaste por mi vida como pasa un ciclón por una cocina, destrozando todo y haciendo un estruendo cantar de platos y vasos rotos. Y yo aquí fingiendo que lo hiciste de puntilla sin hacer ruido y sin apenas mirarnos al cruzarnos por la calle...

Yo, que aun miro antes que los demás por las esquinas para ser el primero en verte por si acaso apareces, yo que aún me quedo mirando el bus que te traía a mi casa para ver que pie pones primero al tocar la acera.

Hoy debo mirarte de lejos como se mira el cielo, como se mira la luna cuando levantas las manos para intentar cogerla, y tienes esa sensación de estar tocándola sin tocarla y de que es tuya pero sin tenerla. 

Te prometo que si alguna vez una lágrima delata lo que escondo, diré que no fue por ti... -esta maldita alergia- diré, mientras la borro con agresividad de mi rostro, y siento como tu recuerdo golpea mis entrañas con ganas de escapar y hacerte mía de nuevo.

Y de repente regresa la noche, y vuelvo a esperar al día y otra vez las risas de los pájaros y la lucha contra mi orgullo para no llamarte. Y mientras tanto aquí sigo, lejos de tus ojos y mintiéndome mientras digo no necesitar tus labios calmando con mentiras mis ganas por besarte. 

317.




@carlosCaball37


Olvídalo...


Olvídate de cada verso que  escribí,
cada palabra que te dije,
 y las que aun quedaban por decir.


Haz que olvide andar,
para no ir a buscarte cada madrugada.
Haz que olvide ver,
para no luchar por verte cada mañana.


Y sobre todo cariño...


Olvida que intenté hacerte feliz.
Que el destino se equivocó.
Que tú, vida mía, no eras para mi


                                                              Por último,
                                                                           pequeña,
                                                                                    olvida que aún intento olvidarte.







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