-->

Artículos de opinión

Diario de un Infiel

Ella dormía a mi lado, en su lado de la cama. A tan solo unos miles de kilómetros de mi.

Yo miraba la habitación como el que mira las olas en mitad del océano, justo antes de que tempestades estrellasen gritos contra las rocas.

Desfilaron sus gritos por mi cama, el alcohol corría por su espalda y se reflejaba en el espejo del techo, justo encima de donde yo coleccionaba errores con nombre de mujer.

Aún podía sentir sus uñas clavadas por mi pecho, mi camisa decorando el suelo de la habitación y mi mano tapando su boca, aunque era a mis demonios y no a ella a quien yo quería callar aquella maldita noche.

Todo había terminado, ella estaba dormida en mi hombro y después de la tormenta, la calma soplaba por la habitación con mucha más fuerza que la propia tempestad.

La cama se hacía más grande por cada minuto que pasaba, y la televisión sonaba de fondo como una banda sonora al odio que danzaba sin control por mi cabeza.

Era la primera vez que le engañaba, y recordaba como me decían que la primera vez te sientes fatal, pero que las siguientes apenas te importaba. Supongo que la primera vez algo atravesaba tu alma, la segunda ya no había nada que seguir quemando.

Estaba deseando de abandonar la habitación, de marcharme de aquel hotel y aunque suene realmente asqueroso, de abrazar a mi mujer y mis dos hijas.

Cambié a la mujer de mi vida por unos minutos. Era la cama equivocada con una mujer equivocada una puta noche equivocada.

Traicioné a muchos firmando con sudor y alcohol aquella cama, pero sobre todo me traicioné a mí. Y mi condena sería vivir una vida con silencios incómodos, amores a medias y sobre todo sentirme tan mediocre como para acabar echando de menos sus besos en otras camas.












No hay comentarios:

Últimas 5 entradas escritas.
Widget últimas entradas Blogger