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Artículos de opinión

La araña de mi vida.

Conocí a una araña sin metáfora que valga,
incluso dejé que se quedara a dormir dentro de mi cuarto.

Sin metáfora que valga, ella tejía su fina seda
justo encima de donde yo dormía.

Y yo, repito sin metáfora que valga, me iba enamorando 
cada noche un poco más de ella.

Os juro que era una araña y no una mujer,
aunque se que ahora ninguno me creéis.









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