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Artículos de opinión

Uff. ¡Ha estado cerca!




aunque nos empeñemos en mentirnos...




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Ojalá

Mi ex novia aún me llama,
me cuenta a quien se está follando,
yo poco puedo decir.

Le digo
que me parece bien.
Intento no sonar como alguien celoso.

Y realmente no lo estoy,
pero es difícil no parecerlo en una situación así.

Ella me llama todas las semanas.

Jamás me ha dicho que me quiere
pero creo que aun lo hace.

Todos los martes espero su llamada,

Deseo que le vaya bien,
se lo tiene merecido después de sobrevivir
a alguien como yo.

Y bueno, yo no quiero nada de ella,
pero su llamada
es lo mejor que me ofrece la madrugada
de un martes aburrido de noviembre.

Una vez que cuelgo
siempre me digo para mí mismo,
ojalá le vaya bien,
empezando por olvidarme.

Ojalá.






Guerra a muerte sobres mis hombros

Sigo pensando que si llamaras ahora,
todo volvería a ser igual.

Que yo cogería el teléfono
como el tonto que siempre fui.

Que tú me hablarías despacio y calmada
mientras yo
apretaría con una mano el teléfono
y con la otra mis ganas por matarte.

Quizás al principio todo iría bien.
Puede que los días pasaran rápidos entre polvos
desayunos y cenas sobre la cama.
Que aquellos días en los que fracasamos
se vieran como lejanos e imposibles de repetir.

Pero no te engañes,
lo nuestro es imposible
o al menos eso me recordarían mis fantasmas.

Aun así,
espero que al menos hoy no llames,
tengo a mi orgullo peleando a muerte encima
de mi hombro
y creo que hoy volvería a perder por ti



amores a pesar de todo

No quiero más mentiras vestidas de amor,
ni amores a pesar de todo,
ni luchar por relaciones perdidas
antes de empezar.

No tengo una guitarra
para enamorar a mujeres en el parque.
No hago poesía bonita para gustar
a cuatro adolescentes.
No vivo de esto,
ni mucho menos me gustaría hacerlo
en el futuro.

Y aun así aquí estoy,
intentando llamar tu atención
preguntándome
cuanto más tendré que escribir,
para que sepas
que sólo se hacerlo de ti.





Efímeros de los charcos

Hay mujeres que saben calar en tu corazón.
Son borrascas,
vendavales,
huracanes,
diluvios.

Una vez que pasan,
la calma grita mucho más
que la propia tempestad.

Los pocos charcos
que aún quedan por mi mundo
empiezan a recoger el reflejo de nuevas caras
que se esfuerzan por acabar contigo.

Ellas vienen,
chapotean con sus botas de goma
e intentan borrar tu recuerdo.

Yo les miento diciendo que lo han conseguido.

Y cuando nadie me ve,
vuelvo a aquel banco
de aquel parque
que un día fue testigo de nuestro desastre.

Te busco en el pequeño hueco que dejaste,
te vuelvo a ver allí
y me alegro de que sigas viva.

Por más que sigan intentándolo,
ellas nunca pudieron llevarse todo el agua
de aquella bonita tormenta. 



Video carlosK

Nunca tuvimos una salida.

¿Y si el creador del laberinto no conocía la salida?                                  
Tal vez ni siquiera él sabía cómo salir de allí.
Quizás acabó perdido dentro de sus muros
sentado en una esquina y esperando su muerte.

Así fue nuestro amor,
creamos una trampa de la que no sabíamos escapar
seguramente porque ni tú ni yo conocíamos la salida.

Quizás
nunca tuvo una,
al igual que el laberinto.


Demasiado para una cama de 90

Encerrábamos amor, pasión, odio                                         www.carlosKaballero.com
y ropa mal quitada.
Encerrábamos besos, secretos
caricias y promesas incumplidas.
Encerrábamos mentiras, sexo
y reproches a diario.
Supongo que demasiado para
una cama de noventa.


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