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Artículos de opinión

No había otro remedio

Tuvo que  ser así.
Tiene que ser así.

Como dos pájaros que vuelan
en direcciones
opuestas
sin llegar a tocarse nunca.

Es de madrugada
-como siempre-.
Ellos duermen, ellas duermen,
la ciudad duerme,
y yo te escribo a ti
sin poder decir tu nombre.

No hay peor censura
que mil poemas sobre ti
sin poder nombrarte.






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